David Coulthard o Seamonkeys II

Los porteños fueron derechos y humanos durante la más sangrienta dictadura que recuerde este lado del mundo, enviaron cartas a las mujeres europeas para contar que esto era un paraíso, compraron millones de sobres con un polvo que, según sus fabricantes, al entrar en contacto con el agua convertía su contenido en alegres monos dispuestos a la danza acuática.

Obvio que el producto no funcionó y millones de chicos de esta ciudad lloraron y acusaron a sus padres de boludos sin retorno.

Esos chicos crecieron y el fin de semana pasado llevaron a sus hijos a ver cómo UN (1) auto de Fórmula 1 recorría CINCO (5) cuadras en línea recta por la avenida Nueve de Julio.

Fueron 85.000 los boludos que el sábado último hicieron honor a aquellos viejos compradores de Seamonkeys y elevaron a lo más alto la imagen del medio pelo argentino.

Boludos porteños vivan al solitario auto (Foto: Clarín)

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~ por Lord Wigan en octubre 28, 2008.

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