Homenaje a la paja

Queridos lectores, una sola recomendación: está prohibido tocarse durante la lectura de esta entretenidísima nota.

Fuente: diario El Mundo, de Madrid.

Técnicas masturbatorias

Por Josep Tomás

El otro día me llamaron de un programa de radio para hablar de la masturbación y yo encantado. No sólo por el hecho de volver por unos minutos al medio en el que empecé mi carrerón, sino por departir de una manera tranquila y sosegada (y a las 11.00 de la mañana) de un tema que aún genera tanta controversia, golpes de pecho y caras de agobio.

En otros post ya hemos hablado de lo universal que es esta práctica en cuanto a género y edad, sus efectos beneficiosos en el conocimiento de nuestra propia sexualidad y la de tonterías que se han inventado algunos a lo largo de los siglos (inútilmente) para evitarla. Por lo tanto, hoy daremos una vuelta de tuerca a la cuestión y hablaremos de algunas técnicas que vienen a refrendar la vieja idea que, cuando hablamos de estos menesteres, cada maestrillo tiene su librillo.

Tradicionalmente hay muchas maneras de denominar a la masturbación, sobre todo si es masculina. No olvidemos que hasta hace cuatro días, a las mujeres ni siquiera se les suponía el placer del autoerotismo. ‘Paja’, ‘cinco contra el calvo’, ‘manola’ o ‘cuca’ (más sus correspondientes versiones vernáculas en los diferentes idiomas peninsulares) son alguna de las formas utilizadas por el vulgo para referirse a tales prácticas.

Y que también sirven para jugar ‘a las películas’, como podemos comprobar en este fragmento de un programa de la televisión argentina… En mi conversación radiofónica con la sexóloga Silvia de Béjar recordamos algunas prácticas y modalidades onanistas a las que algunos, con fines humorísticos, han bautizado como paja ‘Gelocatil’ (cuando te duele la cabeza); ‘Valeriana’ (para relajarte si tienes insomnio) o ‘Preventiva’ (a la que recurren algunos antes de una cita amorosa para evitar accidentes posteriores en forma de eyaculación precoz).

Por cierto, esta última quedó maravillosamente ilustrada en la película ‘Algo pasa con Mary’, con sorprendente equívoco final. Además de las tres que he mencionado, sin duda, hay muchas más. La creatividad y el ingenio popular resultan prácticamente inabarcables. Recuerdo que en mi colegio (al fin y al cabo, la adolescencia suele ser la verdadera edad de oro en estas cuestiones) había algún que otro elemento entre el alumnado cuya inventiva era sorprendente.

El clásico “sentarte encima de la mano unos minutos hasta dormirla con el fin de imaginar que se trata de otra persona la que toca la zambomba” (¿y a esta técnica cómo le llamamos, en diferido?) quedó ampliamente superado por otras prácticas que implicaban la participación de moscas sin alas, bistecs de la nevera, melones o boles de arroz hervido. Siempre me quedará la duda de si los compañeros que propagaban estas leyendas de patio de colegio realmente las llevaron a cabo… Yo tengo que reconocer que siempre he sido más funcional. En cualquier caso, para corroborar estas cuestiones, ahí está el foro. Es anónimo.

Hay otras técnicas menos aparatosas en cuanto a su escenificación. Por supuesto, hablamos de masturbaciones sin límite horario y no las compulsivas y apresuradas en el cuarto de baño familiar, claro. En este sentido, hay un libro del sexólogo francés Mark Emme (del cual ya hablamos hace unos días), llamado de una manera clara ‘Técnicas de masturbación masculina’, que incluye un buen número de ejercicios destinados a mejorar sensaciones y prestaciones en estas lides. El problema, al menos en la edición que yo tengo, es que el libro no incluye ilustraciones y algunas descripciones son francamente pesadas de leer (cuando no de imaginarte poniéndolas en práctica). Vamos, que en muchos momentos parece que estés jugando al ‘Enredos’.

Aún así, se trata de un manual de ayuda real para todos aquellos (y aquellas) que tengan ganas de aprender y ahondar en la cuestión. Usar lubricantes y agua, utilizar los dedos índice y pulgar como unas tenazas o practicar con ambas manos (sin necesidad de ser ambidextros) son algunos de los descubrimientos que aporta este libro. Para más detalles, vuestra librería más próxima. Que hay que leer.

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~ por Lord Wigan en octubre 24, 2008.

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