Noticia boluda número 17

¡¡¡Lo pidieron y volvió!!! Clarín publicó otra vez una noticia boluda con su sello.

En su edición del domingo último, el gran diario argentino se atrevió a relacionar los genes con la fidelidad (¡?)

CONDUCTAS: INVESTIGACION DEL INSTITUTO KAROLINSKA, DE SUECIA

Aseguran que la clave de la fidelidad está en los genes y hay

polémica

Identificaron una variante del gen AVPR1A, asociado al modo en que los varones se relacionan con sus parejas. Sus portadores serían más o menos propensos a la fidelidad. Hay debate por atribuirle un origen genético a una conducta.

Tener un amante podría estar justificado por una predisposición genética? Se dio a conocer un estudio realizado por científicos en el Instituto Karolinska en Suecia –el mismo que entrega el Premio Nobel de Medicina cada año– junto a investigadores estadounidenses que identificaron una variante genética que estaría asociada con el tipo de vínculos que los varones establecen con las mujeres y viceversa. Sus portadores serían más remisos al matrimonio, más propensos a la infidelidad y darían menos satisfacción a sus parejas. La variante genética descubierta está relacionada con la hormona vasopresina, que es producida en el hipotálamo. Estaría asociada a cómo los varones se relacionan con sus parejas o esposas. Aunque ya genera polémica.

La investigación recibió apoyo de los Institutos Nacionales de Salud, de EE.UU.. Años atrás, se habían realizado trabajos similares en el ratón de la pradera y la misma variante genética se había también vinculado al comportamiento de interacción de los machos.

Ahora, los científicos del Karolinska, con otros de la Universidad George Washington y la Universidad de Gotemburgo, hicieron el primer estudio que sugiere que los resultados alcanzados en los ratones podrían ser aplicados a humanos, incluso a enfermedades como el autismo. Lo publicaron en Proceedings of the National Academy of Sciences.

La variante del gen AVPR1A se traduciría en una mayor o menor disposición y aptitud hacia la vida en pareja. Eso significa que la actividad de ese gen influiría en la calidad de la vida conyugal.

El estudio se hizo en 552 pares de gemelos que llevaban más de cinco años conviviendo con sus parejas; estudiaron la calidad de su relación marital y su posible conexión con las distintas variantes personales que ese gen presentaba. Se encontró que el resultado del trabajo puso en evidencia una correlación, entre algunas variantes genéticas halladas en la región 5 de ese gen y ciertas diferencias en la aptitud para la vida en pareja de los hombres (una relación no confirmada en las mujeres).

Así, los portadores del alelo 334 (presente en el 40 % de los sujetos estudiados) eran más remisos al matrimonio, más dados a romperlo, más propensos a la infidelidad y sus relaciones solían conllevar un menor grado de satisfacción de sus parejas. Este resultado se hizo aún más evidente cuando llevaban dos copias de ese alelo (algo que sólo ocurría en el 3,45 % de los voluntarios). En estos casos, llegaban a doblar el porcentaje de los que cohabitaban sin casarse o de los que habían presentado problemas matrimoniales. Los autores del trabajo advirtieron que la variación genética no debe ser usada para predecir el comportamiento en relación a la pareja.

Sin embargo, el estudio es polémico. “Se hizo con gemelos suecos, y no sería correcto trasladarlo a todas las poblaciones del mundo. La psicología evolutiva está avanzando para buscar explicaciones genéticas a todos los comportamientos sociales”, afirmó la psicóloga clínica y sexóloga Diana Resnicoff.

“El muestreo que utilizaron puede estar bien. También creo que puede haber una predisposición genética a la fidelidad y a tener relaciones sostenidas. Sin embargo, hay otros factores que influyen en comportamientos”, opinó Beatriz Goldberg, psicóloga y escritora. “El mandato familiar puede ser un factor que incide en el cultivo de la tolerancia en las relaciones”, dijo.

En tanto, el investigador en biología molecular del Conicet y la UBA, Omar Coso, sostuvo: “El comportamiento humano puede estar asociado con la regulación de expresión de genes. Pero también tiene un componente influenciado por la educación y la historia personal. Es decir, no se puede predecir si un hombre será más o menos afectivo o infiel. Se corre el riesgo de caer en una ideología determinista que puede llevar a la discriminación de las personas por el perfil genético”.

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~ por Lord Wigan en octubre 16, 2008.

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