Las noticias que no son y las boludeces que son noticia

Mientras todos “hablamos” de la crisis financiera internacional, la Copa Davis en Mar del Plata o en Córdoba, la candidatura de Néstor Kirchner, el Boca-River, la Selección, Riquelme, las declaraciones del presidente de Rosario Central, el estrés escénico de Enrique Pinti y otras cosas “muy importantes”, en el Impenetrable chaqueño la gente muere como moscas y 600 chicos ya fueron anotados para trabajar en la cosecha de arándanos, los mismos arándanos que más de un lector deglutirá en salsa sobre pierna de  ciervo horneada en un restaurancito de Palermo Choto.

Fuente original: Periodismo Social.

Más muertes por desnutrición, chagas y tuberculosis en El

Impenetrable

En El Impenetrable chaqueño centenares de familias tobas, mocovíes y wichís siguen condenadas a morir de hambre o por enfermedades vinculadas a las condiciones socioeconómicas extremadamente desfavorables en las que habitan. Por caso, en Fortín Lavalle, en el municipio de Villa Río Bermejito, provincia de Chaco, murieron este año por causas evitables más de 10 personas, la mitad de los habitantes de la comunidad toba que el año pasado murieron por desnutrición. Asimismo, más de la mitad de los habitantes de la zona tiene Chagas, otro tanto sufre tuberculosis y el ciento por ciento, algún tipo de parasitosis.

India toba Aurelina Alejo, sufre grado de desnutrición tres

Entre las personas fallecidas, cuatro tenían menos de 2 años, una tenía 9, y dos tenían 17, una de ellas embarazada, según datos del Centro Nelson Mandela, de Resistencia. Desde hace un tiempo, dos médicos tobas formados en Cuba intentan revertir las afecciones que sufren sus pares. Es el caso de Julio Argentino González, uno de los predecesores de 16 jóvenes nativos que fueron este año a estudiar a universidades cubanas para volver luego a servir a su pueblo. “Voy a ejercer mi profesión aquí, en el Chaco, donde todavía quedan muchas heridas por cerrar”, expresó González.

La Corte Suprema de Justicia de la Nación ordenó el año pasado, después de informes de la Defensoría del Pueblo y de algunas organizaciones sociales, medidas para que interrumpir la “situación de exterminio” de las comunidades aborígenes. El Gobierno chaqueño, que reconoce el drama, dice que hubo avances y que esto se verá reflejado en el primer semestre del año que viene. El gobernador Jorge Capitanich dijo que su esfuerzo al respecto “es sideral” y se jactó de una “baja de la tasa de mortalidad infantil a 10 puntos por mil” en su corto tiempo de gestión. Según la Defensoría, las condiciones de habitabilidad de esas comunidades siguen siendo indignas, con un sistema sanitario obsoleto y falta de médicos especialistas.

(Clarín, pág. 48, 12/10/08; 13/10/08 – Horacio Bilbao)

Más de 600 chicos anotados para trabajar en la cosecha de

arándano

Pese a las dificultades que les presenta para desarrollar sus estudios y a las malas condiciones laborales, la delegación en Concordia de la Dirección de Trabajo de Entre Ríos debe expedirse sobre más de 600 autorizaciones para que adolescentes trabajen durante los próximos meses en la cosecha de arándano. El delegado departamental de Trabajo, Armando Giles, expresó su desacuerdo con que los chicos trabajen “porque a esa edad tienen que estar en la escuela”.

No obstante, señaló que su delegación debe otorgar las autorizaciones pedidas por las familias de los chicos “en la medida que presenten certificado de concurrencia a la escuela, partida de nacimiento, certificado del documento y la concurrencia de los padres para autorizar a sus hijos a trabajar”. Giles remarcó que “el empleador no puede ocupar a ese chico más de seis horas” pero puso en duda el cumplimiento de esta norma “porque la cosecha del arándano comienza alrededor de las 9 de la mañana y termina cuando entra el sol. Esos chicos están todo el día al rayo del sol”.

Niña cosechando arándanos

Adrián. En la libreta de Adrián Maximiliano Sosa sobresalen los 9 y los 10, los “muy buena conducta” y los “sobresaliente” en responsabilidad, pero también muchas inasistencias. Este chico de 13 años, que vive en un rancho de barro cerca de la capital santiagueña, se ve obligado a repartir su tiempo entre el estudio y algunas tareas remuneradas, con las cuales ayuda a la subsistencia económica de su familia.

“Trabajo en el cerco, cortando adobe, juntando leña o cualquier trabajito que me da la gente de la zona. Y cuando no voy para esos lugares, voy seguro a la escuela porque quiero ser alguien”, expresa Adrián.

“Si estuviese en un medio más apropiado seguramente sería mucho mejor porque es muy inteligente, pero aquí no tenemos libros, trabajamos con lo que tenemos a nuestro alcance y él es el más despierto de todos”, reflexionó una maestra de la escuela Nº 1082, en la que a falta de libros los chicos muchas veces ejercitan la lectura leyendo las páginas del diario.

(El Diario – Entre Ríos, edición digital; El Liberal – Santiago del Estero, edición digital – 13/10/08)

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~ por Lord Wigan en octubre 14, 2008.

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