Noticia boluda número 15

Dijimos que Crítica iba a competir feo con Clarín y no nos equivocamos. Además, crece fuerte el rumor de que en el gran diario argentino leen esta sección y toman nota.

Esta noticia, publicada hoy en el diario del Maipo, perdón, de Lanata, nos alerta de que pronto estaremos todos de buen humor.

Investigadores canadienses explicaron por qué la llegada del calor levanta el ánimo

Cuando calienta el sol se enciende el buen humor

Analizaron el impacto que tiene el cambio de clima sobre el cerebro y descubrieron que en primavera y verano circula más serotonina, un neurotransmisor que alegra la vida de la gente.

Ellos creen que el simple hecho de ver chicas con menos ropa por la calle les alcanza para sentirse bien. Ellas dicen que el calorcito las predispone mejor para el amor. Pero más allá de la sabiduría popular y los impulsos que dispara la primavera, hay razones biológicas que confirman que el sol mejora el humor. La causa se llama serotonina, un neurotransmisor que levanta el estado de ánimo.

Un grupo de científicos de Toronto se preguntó por qué durante el invierno las personas en general sufren de malhumor, se deprimen y en vez de salir con amigos prefieren quedarse en casa viendo una película de cine europeo. Y también por qué cuando llegan los meses cálidos, estos síntomas se desvancen.

Para eso analizaron qué impacto tuvieron los cambios de estaciones sobre la actividad cerebral de 88 personas entre 1999 y 2003 a través de tomografías: observaron que cuanto menos serotonina circulaba por el cerebro –un neurotransmisor que afecta el estado de ánimo–, peor era el humor de las personas, y que esto se daba cuando el clima era frío. Lo contrario sucedía cuando empezaba el calor y los días se alargaban.

“Que las variaciones estacionales repercuten en el ánimo y el comportamiento humano es innegable”, dice Carola Saconi, del servicio de psiquiatría del Hospital Universitario Austral, y explica que determinada cantidad de horas de luz activan complejos mecanismos biológicos que involucran, como en el caso del estudio, a la serotonina, que es la que genera ese buen estado de ánimo.

Como contracara, en psicología clínica se habla del síndrome afectivo estacional (en inglés la sigla es SAD, que casualmente significa “triste”). “Está muy estudiado que la falta de luz y los días más cortos en algunas personas con cierta tendencia genética causan cuadros depresivos que luego desaparecen –señala Mónica Cruppi, psicoanalista–. Por eso los países nórdicos son los que tienen las mayores estadísticas de suicidio y los tropicales, las más bajas”.

Diego Golombek, director del laboratorio de cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes y experto en simplificar los términos científicos, explica por qué el sol influye en la actividad cerebral: “Nosotros no estamos exentos de la influencia del ambiente. Precisamente, el estado de ánimo fluctúa en forma endógena sobre la base de estímulos, y uno de los más importantes es la luz”. Además de la relación de la luz con la serotonina comprobada por los canadienses, Golombek cita otra de las hipótesis conocidas hasta el momento: “Durante la noche se segrega melatonina, encargada de generar sueño y baja temperatura corporal. Se cree que la luz corta la secreción de melatonina, por eso existen tratamientos para combatir la depresión como la luminoterapia”.

Fuera de los laboratorios y los estudios de universidades prestigiosas, en estos días de sol, el ánimo colectivo es ilustrativo. Claudio Rosa es arquitecto y dice que la primavera lo tiene de lo más contento. “En estos meses salís más, te predispone para el sexo, se calienta la sangre y todo va para arriba. Creo que puede tener que ver con algo biológico, es un tiempo donde no sólo florecen las plantas, también uno se abre para cosas nuevas”. Roberto Galdman, jubilado, coincide: “Me pone de buen ánimo. Los días son más largos y eso influye. La gente está más alegre. Salís a caminar bajo el sol y algunos problemas los ves con una mirada más optimista que en el resto del año. Y uno ve a las chicas con otros ojos, ¿no?”.

Cruppi hace hincapié, además, en los conceptos culturales asociados con esta época del año: “Hay una representación social acerca de lo que significa la primavera, y está relacionada con el erotismo y el amor. Es una de las fantasías que se generan en el consultorio, especialmente en las mujeres, que en esta época se predisponen mejor para el sexo y el amor. La cultura occidental siempre celebró la primavera como algo festivo, la pintura de Botticelli es un gran ejemplo”.

Ayelén Martínez es estudiante de cine y teatro y confirma las palabras de la psicóloga: “A mí esta estación me pone de muy buen humor. Una de las razones es que ya no estoy tan abrigada, ando más liviana. También veo al amor mucho más positivamente. La luz y el calor tienen mucho que ver, te expandís más; en invierno, cuando está todo nublado, uno ve las cosas mas opacas”.

Como dice Golombek, más allá de que el ser humano inventó el aire acondicionado para el verano, la calefacción para el invierno y que de noche podemos prender lámparas para burlar la oscuridad, “seguimos siendo bichos de estaciones”.

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~ por Lord Wigan en octubre 8, 2008.

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