Macri y el quietismo cobarde de los porteños

¿Qué es lo que pasa con nosotros, los habitantes de esta ciudad?

¿Es porque los medios no publican ni comunican absolutamente nada de lo que hace el jefe de Gobierno porteño, que nadie salta en forma violenta para terminar con esta aplanadora privatizadora y neonazi en la que se han convertido la gestión del PRO?

Estas cosas ocurren aquí y ahora, en NUESTRA CIUDAD:

  • empresas para amigos (basura, estacionamiento, alumbrado, pavimentos, etc)
  • cierre de comedores escolares
  • quita de becas para los alumnos de escasos recursos de la ciudad
  • leche en mal estado para los niños pobres de Buenos Aires
  • listas negras de alumnos y de personal docente confeccionadas por el ministro de Educación
  • ejecución de sólo el 6 por ciento de lo presupuestado para el año en Educación y Salud
  • un activista fascista que trabaja junto a Cecilia Pando es el titular de la Agencia Gubernamental de Control porteña
  • y siguen las barbaridades…

Por último, va una pregunta para los lectores de este blog que recorren las calles de la ciudad:

¿Por qué Macri pavimentó en sólo nueve meses 4 (cuatro) veces la avenida Córdoba?

A continuación, desde este blog los invitamos a leer, en primer término, una fragmento de la última Carta Abierta y, en segundo lugar, una nota publicada en el blog Identidad Popular.

Avenida Córdoba, sobre cuyo asfalto se disputará próximamente un torneo internacional de billar

Fragmento de la Carta Abiert IV:

¿No actúa Macri en nombre de una indigente política del miedo con sus edictos ordenancistas, que tienen grandes apoyos, silenciosos y timoratos en una ciudad de Buenos Aires en la que casi se precisarán las fuerzas morales del Eternauta para rescatarla de su intensiva indiferencia?

Una ciudad activa, reconocida sede de experiencias populares significativas, de grandes aventuras intelectuales y artísticas, de buena parte de la historia del movimiento obrero, desde las huelgas de principio de siglo hasta –si queremos poner una fecha- los acontecimientos vinculados a la defensa del Frigorífico Lisandro de la Torre en 1959, no puede quedar en manos de pensamientos que apuestan a lo concreto –“la gente quiere soluciones”- pero son lo más abstracto concebible.

Para oponerle una crítica imaginativa a estas visiones abstractas que pasan por ser lo concreto, es de lamentar la falta de una reflexión colectiva en el mundo cultural –la universidad pública habla ocasionalmente sobre estos temas- o la falta de incisivas críticas más inspiradas que desnuden esas frases sobre “lo concreto”, que como diría el gran Phillip Marlowe sobre un cartel aduanero en una frontera del país del Norte, “nunca se vio condensar tantas mentiras en tan pocas palabras”.

Sólo la disuasión, el cloroformo masivo que logró impugnar la vitalidad de la cultura nacional y decretó el reinado de la indiferencia o la inmunización ante lo grave que se presenta a nuestros ojos, permitió llegar a esa fraseología vacía que sustituye la lengua política por el marketing y la lavativa de las ideas.

Que ha logrado calar hondo en los imaginarios sociales allí donde cuestiona toda felicidad posible si no se la encarna en una felicidad sostenida sobre el consumo y la materialidad de la riqueza; donde parecen quedar en el ostracismo existencial quienes actúan fuera de las luces del shopping center o de la espectacularización amplificada por los lenguajes massmediáticos.

Es la felicidad asociada sólo y únicamente a la figura demandante del ciudadano-consumidor, de aquel que vive con gusto el desmembramiento de lo público en nombre de lo privado, de esas intimidades protegidas de contaminaciones insoportables.

Nota publicada hoy en el blog de Identidad Popular:

¿Qué sucede con el Jefe de Gobierno?

Por Alejandro Locane

Durante su campaña se cansó de hacer anuncios; era contundente y seguro al afirmar que él sí sabía cómo administrar la Ciudad. Que “va a estar bueno Buenos Aires”, por acá, y que “tapar baches es PRO”, por allá. Se llenó la boca con frasecitas socarronas y pedantescas sobre la gestión que se venía, si él salía electo.
Una vez producida la elección, y lamentable error ciudadano mediante, llegó, por fin, nuestro querido empresario a ocupar el tan preciado cargo por el que venía compitiendo. Pero fue justamente aquí, donde se evidenció que Macri es muy afecto a construir “castillos en el aire”, asemejándose a las disparatadas elucubraciones de la escolástica clásica. El gobierno de los “grandes anuncios”, es a su vez, el gobierno que menos gestión hace.

Veamos cómo sucede esto en un caso concreto, la inspección de los locales bailables. Macri ha sostenido, en relación al suceso de Cromañón, que hoy en día, “no podría haber una catástrofe igual”, esto es que: debido a la sólida gestión del titular de la Agencia Gubernamental de Control, Federico Young, que dicho sea de paso, es la persona que se junta con Cecilia Pando para realizar seminarios reivindicando a las “víctimas” del “terrorismo subversivo”, o sea que realizan cursos para enseñar que el sector militar, victimario de la nefasta dictadura de los setenta, ¡es en realidad la víctima del ataque Constitucional que sufrió el país en dicha época!, que risa… discursos absurdos si los hay. Decíamos entonces, que es por la sólida gestión de esta persona que hoy no podría suceder algo así. Hasta acá tenemos un hermoso castillo.

Adolf Macri saltando un bache durante la campaña

Ahora entremos a considerar “el aire”. Sucede que la oposición porteña ha recibido, de parte de Young, un informe de la Dirección General de Fiscalización y Control, donde se expuso que hizo 23.287 inspecciones en la primera mitad de 2008, mientras que en 2007 se hicieron 58.822. Y respecto a los boliches bailables, sobre la totalidad de locales inscriptos, se realizaron 1.139 inspecciones en lo que va del año, cuando en 2007 hubo 4.966 inspecciones.

No hay que ser un genio matemático para extraer un promedio comparativo y concluir que este año se han realizado menos de la mitad de inspecciones a boliches bailables que el año pasado. Y no hay que ser un filósofo especializado en problemas metafísicos para comprender que la expresión del jefe de Gobierno es tendenciosa y ficticia, y que contrastada con la realidad es puro “aire”. Cómo puede decir que hoy no podría ocurrir algo así, ¡qué le sucede a este hombre!, ¿a caso no ve la realidad?, si la política de inspección de locales es mala, lenta, y va retrasada en comparación al año pasado, un juicio sano diría que no sólo puede volver a ocurrir la tragedia de Cromañón, sino que hay más probabilidades de que ocurra, por el solo hecho de que sin no hay inspecciones no se sabe si los locales están en condiciones para funcionar.

Más bien pareciera, como sostuvo el jefe del bloque del Frente para la Victoria, que Macri está haciendo campaña para el kirchnerismo. Y no sólo por la falta de control de los locales, sino por toda su gestión completa, ya que el mismo problema se percibe en todos los sectores del Gobierno. En el ámbito de la Salud hay un escándalo por la falta de insumos en los hospitales; en Educación está realizando todo lo posible para que miles de chicos no puedan estudiar al haber retirado en gran medida la cantidad de becas disponibles, y al tener a los docentes con salarios miserables no hace más que acentuar el malestar.

Las calles, ¡qué hizo con las calles! están absolutamente destrozadas, hay un intento de repararlas, eso sí, pero además de la lentitud que lo caracteriza, hay una completa ineficacia en la solución del problema, ahora que las está reparando hay más baches que nunca, paradójico ¿no?; el bochornoso caso de la nueva licitación de las recolectoras de basura y el dudoso traslado del centro cívico merecerían un comentario aparte, estos dos proyectos parecerían más un negociado que el empresario lleva adelante con sus amigos de comercio, que una seria planificación urbana del Gobierno.

Así las cosas, el Jefe de Gobierno de la Ciudad, podría empezar a reflexionar qué entiende por buena gestión, y qué quiere para el futuro de nuestra Ciudad. O elige el camino del bienestar para todos, o arriba por el que nos lleva al enriquecimiento de unos pocos, la elección de una de las vías es pura responsabilidad suya, y será recompensada o castigada por los vecinos de la ciudad en las próximas elecciones.

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~ por Lord Wigan en septiembre 24, 2008.

Una respuesta to “Macri y el quietismo cobarde de los porteños”

  1. No es eso, es que a los porteños les gusta el gobierno de Macri, por eso lo votaron: Les gusta que echen a los negros de las villas, les importa un pito la educación y la salud, si es que se interviene la Obra Social de los municipales y si echan a todos los vagos municipales. Les gustaría tener una policía propia que le meta bala a todos los morochos sospechosos,que deporten a los travestis, y que pidan documentos a los inmigrantes. LOs porteños, caceroleros y privatizadores, hasta votaron a Erman Gonzalez, y preferirían que Buenos Aires quedara en Europa, de donde vinieron sus antepasados campesinos y analfabetos expulsados por una economía que no los tuvo en cuenta.

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